Comparativa

Aumento de glúteos: lipofilling (BBL) o implantes, cómo elegir

Hay dos formas de aumentar el volumen de los glúteos con cirugía: trasladar tu propia grasa (lipofilling glúteo, el llamado BBL) o colocar un implante de silicona. No son intercambiables. Cada una tiene una candidata ideal, un tipo de resultado, un perfil de riesgo y una recuperación distintos. Te explico cómo lo decidimos en consulta.

Aumento de glúteos en Barcelona — Dra. Claudia Liuzza

La idea clave

El lipofilling glúteo remodela con grasa propia y da el resultado más natural, pero exige tener grasa donante y una parte del injerto se reabsorbe. Los implantes aportan un volumen fijo y previsible en pacientes muy delgadas, a cambio de una cirugía con más complicaciones a largo plazo. En seguridad, la regla no negociable del lipofilling es inyectar la grasa solo en el plano subcutáneo, nunca dentro del músculo.

  • Con grasa donante suficiente, el lipofilling suele ser la primera opción.
  • Sin grasa disponible y con deseo de volumen claro, el implante es la alternativa.
  • La inyección subcutánea, con cánula gruesa y control del plano, es lo que ha reducido el riesgo de embolia grasa.
  • Cada caso se valora individualmente: anatomía, objetivo y tolerancia al riesgo.

Las dos técnicas, explicadas

El lipofilling glúteo (fat grafting, popularmente Brazilian Butt Lift o BBL) combina dos gestos en una misma intervención. Primero se realiza una liposucción de las zonas donde sobra grasa —abdomen, flancos, cintura, cara interna de muslos o espalda baja—; después esa grasa se procesa para separar la parte útil del líquido y el aceite, y se reinyecta en el glúteo en múltiples túneles finos, capa a capa, bajo la piel. Al estrechar la cintura, el glúteo parece más proyectado aunque el volumen añadido sea moderado.

La gluteoplastia con implantes consiste en colocar una prótesis de silicona de gel muy cohesivo —mucho más firme que un implante mamario, diseñada para soportar la presión de sentarse— a través de una incisión escondida en el pliegue interglúteo. El bolsillo suele tallarse dentro del músculo glúteo mayor (intramuscular) o bajo su fascia, donde la prótesis queda mejor cubierta y más estable. Más información en la página del aumento de glúteos.

Quién es candidata a cada técnica

La primera pregunta que decide casi todo es sencilla: ¿hay grasa donante suficiente?

  • Lipofilling: pacientes con depósitos de grasa en abdomen, flancos, muslos o espalda que quieren, al mismo tiempo, redefinir la cintura y ganar proyección o redondez en el glúteo. El peso debe ser estable: adelgazar mucho después reduce también el volumen injertado.
  • Implantes: pacientes muy delgadas, con poca grasa donante o un cuerpo muy atlético, que desean un aumento de volumen claro y definido que el lipofilling no puede conseguir en una sola sesión.
  • Combinación: en algunos casos se coloca un implante para el volumen central y se añade lipofilling alrededor para suavizar las transiciones y tratar la cadera.

La doctora aconseja esperar o no operar con tabaquismo activo, trastornos de la coagulación, obesidad no controlada, expectativas irreales o un embarazo o pérdida de peso importante previstos a corto plazo.

Resultado, naturalidad y duración

Punto por punto:

  • Naturalidad. Lipofilling: la grasa se integra en tu tejido, se mueve y se toca como grasa propia; permite esculpir forma, no solo tamaño. Implantes: volumen firme y más "centrado" en la parte alta del glúteo; en pacientes delgadas puede notarse el borde si el bolsillo no es adecuado.
  • Cantidad de aumento. Lipofilling: depende de la grasa disponible y de cuánta sobrevive; el aumento es moderado y armonioso. Implantes: volumen fijo elegido en consulta, previsible desde el primer día.
  • Supervivencia del injerto. Lipofilling: como orientación general, sobrevive entre el 50 y el 70 % de la grasa inyectada; el resto se reabsorbe en los primeros 3-6 meses. Por eso el cirujano inyecta algo más de lo que espera que quede y el resultado definitivo se valora a los seis meses. Implantes: no hay reabsorción.
  • Duración. Lipofilling: la grasa que ha sobrevivido a los seis meses es permanente y sigue las variaciones de peso del cuerpo. Implantes: son duraderos, pero no necesariamente para toda la vida; pueden necesitar recambio o retirada con los años.
  • Complicaciones a largo plazo. Lipofilling: asimetría, pequeñas irregularidades, quistes oleosos o zonas de grasa endurecida (necrosis grasa), corregibles en la mayoría de los casos. Implantes: seroma, apertura de la herida en el pliegue interglúteo, desplazamiento o rotación de la prótesis, contractura capsular e infección; la tasa de reintervención es mayor que con la grasa.
  • Cicatrices. Lipofilling: incisiones de pocos milímetros, escondidas en pliegues. Implantes: una cicatriz vertical en el surco interglúteo, normalmente poco visible.

Por eso, cuando la anatomía lo permite, el lipofilling suele ser la primera opción: resultado más natural y menos problemas tardíos. El implante mantiene su lugar en la paciente adecuada, bien informada.

Seguridad: lo que debes saber sobre el lipofilling glúteo

El lipofilling glúteo tuvo, hace unos años, una reputación merecidamente mala. Se registraron fallecimientos por embolia grasa, hasta el punto de que en 2018 las principales sociedades de cirugía plástica —ASPS, The Aesthetic Society, ISAPS, ISPRES e IFATS— formaron un grupo de trabajo conjunto (Multi-Society Gluteal Fat Grafting Task Force) y emitieron una alerta urgente sobre el procedimiento.

¿Qué es una embolia grasa, en palabras sencillas? El glúteo está atravesado por venas de gran calibre que salen del músculo hacia la pelvis. Si la grasa se inyecta dentro del músculo y la cánula lesiona una de esas venas, pueden entrar gotas de grasa en el torrente sanguíneo, viajar hasta el corazón y los pulmones y bloquear la circulación. Es una complicación rara pero grave, y casi todos los casos analizados compartían un mismo factor: inyección intramuscular o profunda.

La conclusión del grupo de trabajo, reforzada por la guía de práctica de 2022, es clara y nosotros la aplicamos sin excepción:

  • La grasa se inyecta solo en el plano subcutáneo, entre la piel y la fascia del músculo. Nunca intramuscular.
  • Se usan cánulas gruesas y rígidas (4 mm o más), que no se doblan hacia planos profundos.
  • La cánula se mantiene paralela a la piel o apuntando hacia arriba, sin dirigirla hacia abajo, hacia la pelvis.
  • Se inyecta solo mientras la cánula se mueve, en pequeñas cantidades por pasada, y con control permanente de la punta; la guía ecográfica es una ayuda adicional cada vez más usada.

Desde que la inyección subcutánea se ha convertido en el estándar, las cifras de mortalidad publicadas han descendido de forma muy notable. El riesgo no es cero —ninguna cirugía lo es—, pero el perfil de seguridad actual es muy distinto al de hace una década, siempre que opere un cirujano plástico formado en la técnica, en un quirófano acreditado.

Los implantes no tienen ese riesgo de embolia grasa; su seguridad depende de un cierre cuidadoso de la incisión, profilaxis antibiótica y un bolsillo bien tallado que impida que la prótesis se mueva.

Recuperación: qué esperar con cada técnica

Los dos procedimientos comparten una norma que sorprende a muchas pacientes: no sentarse directamente sobre el glúteo durante 2-3 semanas. En el lipofilling, la presión aplasta los injertos y reduce su supervivencia; con implantes, protege la incisión y el bolsillo. Se duerme boca abajo o de lado y, para sentarse lo imprescindible, se usa un cojín que apoya el peso en los muslos.

Tras un lipofilling glúteo:

  • Primeros días: hinchazón y hematomas en las zonas de liposucción; molestias tipo agujetas intensas.
  • Faja de compresión en las zonas donantes durante 4-6 semanas; sobre el glúteo la compresión debe ser suave, sin aplastar el injerto.
  • Sentarse: evitarlo 2-3 semanas; después, con cojín, periodos cortos y progresivos.
  • Trabajo de oficina: en torno a 2 semanas, con adaptaciones. Paseos desde el primer día.
  • Deporte: actividad suave a partir de las 4 semanas; impacto y trabajo de glúteo a partir de las 6-8 semanas.
  • Resultado: se ve el volumen desde el principio, pero baja con la reabsorción; el resultado estable se valora a los 6 meses.

Tras implantes de glúteo:

  • Primeros días: dolor más marcado que con la grasa, sobre todo al mover el músculo; se controla con la medicación pautada.
  • Herida interglútea: cuidado meticuloso de la higiene durante 2-3 semanas; es la zona con más riesgo de apertura.
  • Faja durante 4-6 semanas y evitar sentarse directamente 2-3 semanas.
  • Deporte: suave a las 4-6 semanas; sentadillas, carrera y ejercicios de glúteo no antes de las 8 semanas.
  • Resultado: el volumen es definitivo desde el primer día; la sensación de tirantez cede en 2-3 meses.

Combinación con liposucción y remodelado corporal

El lipofilling glúteo es, en realidad, un procedimiento de contorno corporal completo: la liposucción de cintura, flancos y espalda baja forma parte del propio resultado. Puede combinarse con lipofilling de caderas o muslos en la misma sesión, siempre que el tiempo quirúrgico y el volumen total aspirado se mantengan en márgenes seguros.

Con implantes, la liposucción lumbar y de flancos también enmarca el resultado; en casos seleccionados se añade grasa alrededor de la prótesis para naturalizar la transición.

Cómo se decide en consulta

La primera consulta es gratuita y sirve para tres cosas: escuchar qué quieres cambiar, explorar tu anatomía y explicarte con honestidad qué es posible. La doctora evalúa la cantidad y la calidad de la grasa donante, la elasticidad y el grosor de la piel del glúteo, la forma de la pelvis y de la cadera, la simetría y tu estado de salud general. Con fotografías y, si aporta información, ecografía, se plantea el plan: grasa, implante o combinación.

Antes de operar hay analítica, valoración anestésica y un consentimiento informado con los riesgos de la técnica elegida. Con tu anatomía y tus objetivos delante, la respuesta a "¿lipofilling o implantes?" deja de ser genérica: cada caso se valora de forma individual.

Preguntas frecuentes

¿Qué es más seguro, el lipofilling glúteo o los implantes?
Los dos son seguros cuando los realiza un cirujano plástico en un centro acreditado. El riesgo específico del lipofilling —la embolia grasa— se reduce de forma muy importante inyectando la grasa solo en el plano subcutáneo, nunca en el músculo. Los implantes no tienen ese riesgo, pero presentan más complicaciones a largo plazo, como seroma, apertura de la herida, desplazamiento o contractura capsular.
¿Cuánta grasa sobrevive tras un lipofilling glúteo?
Como orientación general, entre el 50 y el 70 % de la grasa inyectada; el resto se reabsorbe durante los primeros 3-6 meses. La grasa que permanece a los seis meses es permanente y sigue las variaciones de peso del cuerpo.
Soy muy delgada, ¿puedo hacerme un lipofilling glúteo?
Depende de si hay grasa donante suficiente en abdomen, flancos, muslos o espalda. Si no la hay, el lipofilling dará un cambio muy discreto y el implante suele ser la opción más adecuada. Se valora en consulta con exploración física.
¿Cuánto tiempo no puedo sentarme después de la cirugía?
Con las dos técnicas se recomienda no sentarse directamente sobre el glúteo durante 2-3 semanas. Después se puede sentar con un cojín que apoye el peso en los muslos, en periodos cortos y progresivos.
¿Los implantes de glúteo son para toda la vida?
Son duraderos, pero no necesariamente definitivos. Con los años pueden necesitar recambio o retirada por desplazamiento, contractura capsular o cambio en las preferencias de la paciente. Se recomiendan revisiones periódicas.

Fuentes y referencias

¿Quieres saber qué técnica encaja con tu cuerpo? Pide una valoración honesta. Más sobre el aumento de glúteos en CLA Surgery.